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Mitología Irlandesa.

viernes, junio 17, 2011

Origen del término “Druida”

Por: Iolair Faol

Del origen del término “Druida”

Se debe desechar definitivamente la idea por la cual se sostiene que el sistema druídico fue creado en Britania y luego exportado, principalmente a la Galia, tal y como afirmó antaño erróneamente Julio Cesar. Nadie a excepción de él, ni antes de él, afirmó tal cosa.

Así como conviene saber que las morfologías actuales, como “drouiz” en bretón, “druida” en castellano, “druide” en francés, “druid” en inglés, “derwydd” en galés, y “draoi” en gaélico moderno y otras, son traducciones adaptadas a cada idioma del término latino utilizado por Julio César, “druis”, las cuales fueron reconstruidas a finales del siglo XVIII, partiendo de este término.

Sin embargo, la acepción más razonable, apreciable y perceptible, se vincula mucho mejor a un antiguo término céltico como “druwides”. Éste es, un vocablo compuesto que se puede fragmentar en el prefijo “dru”, que posee según los lingüistas un significado superlativo, y en “wid o uid”, que es un raíz verbal cuyo sentido es “saber” que a la vez tiene sus similitudes, con una raíz indoeuropea que evolucionó en otros idiomas como el latín hacia la palabra, “videre, "ver", o como en el idioma alemán progresó hacia el vocablo verbal “wissen” con la idéntica acepción de "saber". (En la actualidad, varias órdenes británicas druídicas prefieren el término Druismo a Druidismo).

En este sentido se podría decir, que el significado actual para la palabra Druida, tiene un remota pero clara interpretación, que sería “el muy vidente o el muy sabio”, lo cual por otra parte, concuerda plenamente con las diversas actividades y ocupaciones que ejercían.

A estas alturas de los conocimientos histórico-etimológicos, deberíamos descartar por incorrecto el significado atribuido a la palabra “Druida” como “el sabio del roble”, pues aunque realmente fueron sabios del roble, del avellano, del tejo y de todos lo árboles en general, dicho vocablo no procede del término griego “drus” que se traduce como Roble.

Este equívoco aún observable en algunos libros y en numerosas páginas internáuticas que tratan sobre los Druidas, se extendió desde la antigüedad, partiendo de una semejanza lingüística y por el hecho comprobado de que el roble, ejerció un protagonismo relevante en dicha espiritualidad, a través, y en todos los tiempos.

Iniciando esta imprecisión lingüística muchos autores clásicos y manteniéndola otros autores medievales, se ha ido sosteniendo hasta llegar a nuestros días dicha confusión etimológica, basada en unos textos del escritor y enciclopedista romano Cayo Plinio Cecilio Segundo, que vivió entre el 23 y el 79 de la EC, más conocido como Plinio el Viejo, el cual en su obra “Historia Natural” Libro XVI, 249, explica sobre los druidas: "se les denomina con arreglo a los árboles porque habitan en bosques apartados". “ Donde los druidas ofician al aire libre en santuarios que son nemeton”, es decir, claros sagrados. En dichas frases, Plinio, no hace mención a los robles, sino a árboles en general.

Lo que concuerda con los conocimientos que sabemos adquirían los druidas de todos los árboles y no de uno sólo, por muy predilecto que éste fuese.
También escapa bastante del pensamiento celta, la idea de que éstos eligieran un término griego, para designar a sus propios sabios, máxime conociendo que estos poseían sus propios lenguajes y conociendo que roble, en galo, se nombraba con el vocablo de “dervos”, en gaélico se nominaba con la palabra “daur”, en galés se denominaba “derw” y en bretón, la palabra “derv” nombra a este árbol. Por tanto es lógico pensar, que en una lengua celta más antigua que las locuciones célticas nombradas, existía igualmente un término parecido para designarlo.

Por otra parte existe en diversas tradiciones y sociedades del orbe planetario, mucho antes de la invención de la escritura, el mito sobre el Árbol de Conocimiento o Árbol del Mundo. Los celtas tampoco fueron diferentes a este respecto y su “Bilios” o similar, según el área celta de la que se trate, como simbolización de dicho árbol cósmico y por tanto del “Eje del Mundo”, (o “axis mundi”), corrobora que los Druidas fueron y son “los hombres y mujeres árbol”, “los muy sabios”, que celebran y celebraron sus rituales y ceremonias en los “nemetones” o claros sagrados de los bosques consagrados.

De todas formas, el Roble, árbol venerado de una forma especial por los druidas y celtas y que fue elegido para las construcciones funerarias de madera tanto en la cultura Hallstatt, como en la posterior de la Tène, ambas celtas primitivas, siempre tuvo unas simbolizaciones preeminentes de la fuerza y sabiduría. Por lo cual, el roble siempre estuvo presente entre druidas y por ende, entre celtas, representando la inmortalidad del alma, la eternidad y el espíritu. No en balde es el roble un árbol que puede pervivir mas de mil años.

En otro sentido el término “vid”, “sabiduría”, la encuentra igualmente en la palabra sánscrita Vêda, que significa precisamente Conocimiento. Los textos védicos se transmitían oralmente por los brahmanes, que estaban al servicio de sus tribus y sociedades de una forma parecida a como lo estaban los druidas. Sus enseñanzas se transmitían, en escuelas establecidas en las frondosidades de los bosques, entre cuyas cogniciones se incluía la reencarnación del alma, igual como sucedía en la transmisión de la sabiduría druídica.

Asimismo el nombre de la Estrella polar en sánscrito es Tarâ, siendo un término cuya raíz “Tri”, significa "hacer atravesar", o "hacer alcanzar la otra orilla", Tara es también una deidad hindú y budista, Diosa igualmente de la Tierra a la que tutela, y protectora ante los influjos y vibraciones de las energías negativas. En sentido figurado es: "la deidad que hace franquear el océano de las existencias”, siendo un principio femenino de liberación, de perfección de la sabiduría, y protector.

Tara era también el nombre que recibía la colina, la capital mística y efectiva del reino de Meath o Midhe, hogar de druidas y guerreros y de los altos reyes de la Irlanda celta, considerada, como su propio nombre indica, el Medio o el Centro protector de los cuatro reinos restantes, situados en cada uno de los puntos cardinales. En ella estaba ubicada la legendaria y mítica piedra Lia Fail.

Estos mínimos detalles y otros muchos paralelismos existentes, que no se tratan en el presente y escueto artículo, nos hacen pensar que las vinculaciones, patentes y latentes, entre la tradición celta y la hindú, entre los druidas y los brahmanes, son derivadas ambas directamente y en bastante porción y proporción de una Tradición Primordial común.

Por supuesto, no se pretende sugerir que el Druidismo derive del Hinduismo ancestral, sino que ambos tienen un atávico origen común, proviniendo ambos del mismo tronco y que esta común Tradición Primordial, se mantuvo considerablemente íntegra, expandiéndose y siguiendo el camino de las migraciones indoeuropeas hacia la India por Oriente y otros parajes como el actual Irán, donde posteriormente se originó el zoroastrismo o mazdeísmo, y hasta Europa por Occidente, para posteriormente evolucionar cada una adaptada a sus propias circunstancias con múltiples esencias comunes, aunque también con determinadas singularidades que las caracterizan y diferencian.

1 comentario:

  1. Muchas gracias por aclarar e origen del término, hasta ahora yo creía que significaba "Guardian de los Robles", porque en la Universidad un profesor muy versado en historia medieval nos los había dicho.
    Siempre es bueno tener más claridad.
    Saludos

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